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De Alcibiades Cortes La Prensa
El pasado 5 de febrero se cumplieron 50 años de la muerte de Rogelio Gelo Córdoba, pionero de la música típica, y más de medio siglo de que el acordeón en Panamá se abrió camino para conquistar en la actualidad a miles de seguidores que disfrutan todos los fines de semana de este pegajoso género musical.
De acuerdo con el sociólogo Milciades Pinzón, hasta la primera mitad del siglo XX el acordeón era un paria en tierra interiorana. En los años 1940, nadie que se respetase acudía a un baile amenizado con el instrumento; la gente de “bien” prefería los pasillos, danzas, contradanzas y otras melodías de música de salón.
Hay versiones que aseguran que probablemente el acordeón llegó a tierras santeñas de la mano de la Iglesia católica para amenizar eventos de tipo sacro, modificando los gustos musicales de la sociedad campesina del siglo XIX.
La fecha más antigua de la que podemos echar mano es el año 1885, cuando los sacerdotes Manuel Terrientes y Ubaldino Córdoba contrataron al acordeonista barranquillero Cruz Montesinos Flores para que amenizara los eventos religiosos en sus respectivas parroquias, las de Santa Liberata y la Virgen de Las Mercedes.
Este fue el inicio de una imparable dinámica social que tiene a Rogelio Gelo Córdoba y a Dorindo Cárdenas como las cumbres más visibles de ese proceso.
Luego en la década de 1940 llega el acordeón a la familia Córdoba en El Paradero, corregimiento de Mogollón, distrito de Macaracas. Allí Gertrudis, Sacramento y Rogelio Gelo Córdoba emprenden su recorrido por las fiestas de Reyes de Macaracas y Santa Rosa en Llano de Piedras.
Fue en la cantina El Refugio, de Edelmira Pinzón (q.e.p.d.), para las fiestas de Reyes en Macaracas, donde por primera vez los Córdoba tocaron el acordeón, afirma Dominga de Domínguez, quien recuerda que logró presenciar ese momento siendo una niña. La opinión de Domínguez la refuerza Marino Cortez (q.e.p.d) en sus Relatos Históricos de Macaracas, quien indica que vio allá por 1945 ejecutar al acordeón a Sacramento y Gertrudis. Años después Gelo se ubicaba en la fama como acordeonista desplazando a la música de violín que era la cotizada hasta los años 1950.
Según Domínguez el acordeón se hizo tan popular, que surgieron a finales de la década de 1950 los entonces jóvenes acordeonista Dorindo Cárdenas, Ceferino Nieto, Roberto Papi Brandao, Roberto Fito Espino y Severino Batista.
Un año después el más grande del acordeón en Panamá, Rogelio Gelo Córdoba fallece el 5 de febrero de 1959, dejando el trillo abierto que continuaron caminado los entonces acordeonistas antes mencionados.
La saloma
Mientras los Córdoba hacían lo suyo, con Francisco Chico Purio Ramírez, uno de los mejores violinistas y compositor de música típica de todos los tiempos, seguido de Gelo y Dorindo, salta a los escenarios Eneida Cedeño, quien introduce la saloma en la música típica panameña allá por 1938.
Cedeño (q.e.p.d) fue la primera que se atrevió a introducir la saloma. Mientras la saloma se afinaba al acordeón los integrantes de los conjuntos de música típica popular, como el guitarrista, timbalero, tumbero y acordeonistas, tocaron hasta la década de 1960 sentados, con la excepción de la salomadora, quien se mantenía de pie.
Según Roberto Papi Brandao, destacado pionero de la música típica, influenciados por los músicos colombianos, los nuestros toman la decisión de tocar de pie todos.
Para esa misma década, Ceferino Nieto, al sentir que había un vacío musical en los instrumentos acompañantes del acordeón, porque solo se utilizaban las tumbadoras, timbales, guitarra española y churuca, decide introducir el bajo para llenar más el ritmo musical.
La innovación de la música típica continúa cuando Brandao introduce el timbal extranjero. Antes se utilizaban como instrumentos de percusión los tanques de cargar leche.
También Noel Noelín Durán introduce cambios al afinamiento de la guitarra española en el conjunto Orgullo Santeño de Dorindo Cárdenas, para que el bajo tuviera cabida en la música típica popular panameña allá por los años 1960.
Paralelamente con Noelín, Simón Saavedra, otro destacado guitarrista de música típica, contribuye a perfeccionar el afinamiento de la guitarra para evitar que el bordoneo, género musical inventado por el músico santeño, desapareciera.
En este largo camino musical muchos artistas de la música típica han muerto, mientras que otros se encuentran retirados de las tarimas después de haber dado todo por este género que cada día se hace más popular en Panamá.
Del violín al acordeón
Música. El acordeón se hizo tan popular, que surgieron a finales de la década de 1950 los entonces jóvenes acordeonistas Dorindo Cárdenas, Ceferino Nieto, Roberto ‘Papi’ Brandao, Roberto ‘Fito’ Espino y Severino Batista. Poco tiempo después el más grande del acordeón en Panamá, Rogelio ‘Gelo’ Córdoba, fallece.
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